domingo, 25 de noviembre de 2012

A veces me pregunto por qué tengo este blog, muchas de ellas me digo a mi mismo que es para escribir cosas sin sentido, ¿pero por qué en una página pública?
Miento si digo que no quiero que nadie me lea, pero a la vez mentiría también si dijera que quisiera que todos me leyeran.
Me avergüenza lo que escribo del mismo modo que me avergüenza lo que dibujo.

En el dibujo siempre ha estado el ego, cuando te encuentras con personas que te dicen que lo haces bien, gente mayor, gente que dibuja profesionalmente, no puedes evitar que se te hinchen los mofletes de errónea virtud, luego te encuentras despreciando el trabajo de otras personas que supuestamente lo hacen peor que tú, o que simplemente el estilo de dibujo no es de tu gusto...

Pues vaya.

Creo que la forma de dibujar y la de escribir definen mucho a una persona. Yo tengo mi manera de dibujar, descuidado y sucio. Y lo mismo se aplica a mi manera de escribir. Me planto delante de un borrador y empiezo a escribir, cualquier cosa.


Esto me relaja. Tanto dibujar como escribir lo hacen.


Oh. Pero si estaba escribiendo sobre otro tema.

Estoy en esa etapa en donde tengo la necesidad de mostrar -casi- todo lo que hago.


*Suspiro*
Tal vez aquel chico de tez pálida no se había preguntado realmente en serio lo que había significado todo aquello.
He aquí estoy, confesando mentiras. A lo largo de mi vida he mentido una infinidad de veces, de hecho, no puedo evitar mentir aquí y ahora, siempre ha formado parte de mi persona. Hay infinidad de razones por la que una persona puede mentir, a veces uno miente piadosamente, otras, se hace por temor o cobardía. Pero no estoy aquí para relatar mis mentiras, sino la pequeña ambigüedad que existe entre una mentira reforzada tantas veces que poco a poco se convierte en una pequeña verdad.
Claro que existen diversas verdades/mentira, aquellos en los que dices que has hecho algo, y que en realidad no y otros en los que te mientes a ti mismo convenciéndote. ¿Pero qué importa? Todo esto resulta ser mentira.

viernes, 24 de agosto de 2012

No es verdad. Aquella noche fue como cualquier otra noche. Yo estaba en mi cama como correspondía, no porque los designios de la vida me hubieran puesto allí, sino más por una necesidad imperante de descansar puesto que mi vida se regía a un horario impuesto por la sociedad.
Tumbado en la cama encogido sobre mí mismo, ahogando la mejilla derecha me sumergí en pensamientos banales, este tipo de pensamientos que se suelen tener justo antes de dormir, pequeños delirios sin fronteras.
No es verdad. Me apresuro a escribir tanto como puedo, a meter detalles donde no existen, a buscar soluciones a problemas de la imaginación con más de lo mismo. Tal vez esté enervado, o simplemente cansado, escribir nunca fue lo mío.
No es verdad. Solamente es que no me gusta admitirlo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Desdén.
Un círculo baila lentamente.
Ella posa sus ojos en su interior.
La humareda de mis pensamientos nubla mi vista,
al igual que
ella (y el círculo) están en sintonía.
Tumor.
Una pequeña -flor- nace sucesivamente.
El aleteo del ventilador sabe escuchar mejor.
Lentamente y al tempo, un pequeño sonido
discordante, como el llanto de un dígito.
Silencioso desván.

lunes, 14 de mayo de 2012